Cinco mitos acerca de la salud
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Date: 2006-01-26

Cuidar de la salud se facilita gracias a la abundancia de información disponible a través de los medios de comunicación. Sin embargo, hay algunos consejos que se repiten mucho sin haber suficiente evidencia científica de su veracidad.

Martha Lopez, consejera de nutrición y asuntos de la familia y del consumidor de Extensión Cooperativa de la Universidad de California ahonda en cinco ideas acerca de la salud que no están bien fundamentadas:

Es normal y aceptable subir de peso durante las fiestas de fin de año. En vista de las numerosas fiestas y reuniones que se celebran desde el Día de Acción de Gracias hasta el Día de Reyes, parece razonable pensar que la mayoría de las personas empiezan el año nuevo pesando cinco libras más. Sin embargo, según un estudio del año 2000 en el que los investigadores vigilaron el peso de 200 participantes desde septiembre hasta principios de marzo o junio en algunos casos, el promedio del peso ganado durante las fiestas decembrinas fue de una libra. Hay que tomar en cuenta que esa libra representa la mitad de lo que se aumenta en promedio cada año. Al cabo de 10 años, se puede aumentar de 10 a 20 libras y fácilmente llegar a tener sobrepeso.

El aceite de oliva es el mejor aceite. Por bastante tiempo se ha recomendado evitar las grasas saturadas como la manteca, mantequilla y aceite de coco, considerándose mejor el uso de aceites vegetales ya que son grasas no saturadas. La realidad es que la grasa es grasa y debe consumirse en cantidades pequeñas. En cuanto al mejor aceite, probablemente es el de pescado pero no se vende como aceite para cocinar. “Los datos indican que cualquier aceite con un contenido alto de grasas no saturadas, sean poliinsaturadas o monoinsaturadas, se relaciona con una disminución en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”, apunta Alice Lichtenstein del Departamento de Agricultura de los EE.UU. “El aceite de canola probablemente es mejor que el de oliva porque tiene menos grasa saturada”, explica. “Además, el aceite de canola tiene más grasa polyinsaturada que el de oliva”, y este tipo de grasa reduce el tipo de colesterol que es malo para la salud. ¿La conclusión? Usar ambos el aceite de oliva y el de canola, pero en cantidades pequeñas.

La vitamina C es excelente contra los resfriados. Esta vitamina se encuentra a la venta en farmacias, supermercados y tiendas naturistas entre otros lugares, y en muchos se anuncia su poder contra el resfriado. Recientemente, ciertos investigadores revisaron detenidamente 30 estudios que pusieron a prueba el poder curativo de esta vitamina para el resfriado. Concluyeron que tomar dosis altas de hasta 1,000 mg al día por varios meses en el invierno no evitó contraer resfriado. Sin embargo, aparentemente la vitamina C sí redujo el tiempo que sufrieron de resfriado los participantes en estos estudios por algo menos de medio día. El impacto que tuvo en los síntomas varió bastante. No es riesgoso tomar aproximadamente 1,000 mg de vitamina C al día tan pronto empiece a sentir síntomas de resfriado, pero no espere resultados milagrosos.

Los alimentos de soya previenen el cáncer del seno. Pocos estudios llevados a cabo en los EE.UU. muestran que los estrógenos de la planta de soya (fitoestrógenos) pueden evitar el cáncer del seno; la mayoría de las investigaciones analizó poblaciones en China y Japón donde la soya es parte fundamental de la alimentación. Lo cierto es que todavía no hay suficiente evidencia para concluir si la soya u otros fitoestrógenos pueden proteger contra este tipo de cáncer. Sin embargo, no se desanime ni deje de consumir productos de soya. Los tradicionales, como el tofu, tempeh y la leche de soya tienen un alto contenido de proteína. El tempeh (una pasta de granos de soya fermentados de consistencia suave parecida a la carne) en particular brinda aproximadamente 22 gramos de proteína por porción de 4 onzas (113 gramos). El tofu brinda aproximadamente 9 gramos de proteína por una porción de tamaño similar. Es recomendable que los hombres adultos entre los 25 y 50 años consuman diariamente 63 gramos de proteína. Para las mujeres adultas de esas edades se recomienda consumir 50 gramos de proteína diariamente. Los productos de soya pueden ser una buena fuente para suplir las necesidades diarias de proteína.

Comer hamburguesas cuando la carne ya no está rosada, no presenta ningún riesgo. Seguir la norma de que la pérdida del color rosado indica que la carne ya está bien cocida es válida únicamente en el caso de las aves de corral, como el pollo o el pavo, y siempre y cuando los jugos estén transparentes, se pueda mover fácilmente la pata contra el muslo o la temperatura interna del muslo ascienda a 180º F (170º F en el caso de la pechuga). Esta temperatura es suficiente para matar la salmonela y la campilobacteria, las bacterias más comunes que portan las aves de corral. En el caso de la carne de res, la bacteria E. coli 015:;H7 puede sobrevivir aún cuando los jugos estén transparentes y la carne haya perdido el color rosado. No es recomendable arriesgarse, pues la E.coli 0157:H7 puede causar retortijones estomacales y diarrea severa con sangre. Dos a cinco por ciento de las personas que resultan infectadas, especialmente los ancianos o los niños menores de 5 años de edad, sufren del síndrome de uremia hemolítica, el cual destruye las células rojas, causa deficiencia renal y, aún con cuidados intensivos, de tres a cinco por ciento de las personas afectadas fallecen. No son efectivos los antibióticos y hasta pueden causar daño en estos casos. Una tercera parte de los sobrevivientes siguen teniendo problemas de los riñones por muchos años y algunos requieren de diálisis a largo plazo. Otro ocho por ciento tiene complicaciones de por vida como presión arterial alta, ataques epilépticos, ceguera o parálisis o pierden parte del intestino grueso. Para determinar que ya está bien cocida una hamburguesa, use un termómetro para asegurarse de que la temperatura interna ascienda a 160º F. Las cadenas de restaurantes generalmente cuecen las hamburguesas lo suficiente como para matar las bacterias E. coli.

En el caso de personas mayores o de niños menores de cinco años y quienes sufren de problemas del sistema inmunológico o simplemente quieren reducir el riesgo de exponerse a bacterias dañinas, pueden evitar comer germinados de alfalfa o de frijol de soya. Otras frutas y verduras se pueden lavar, pero todavía no hay una manera de asegurarse de que los germinados estén bien limpios.

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