Los padres de familia, los maestros y el académico desean que los niños aprovechen mejor el tiempo que pasan en las aulas escolares. Los esfuerzos por mejorar la salud de los niños pueden aportar beneficios notables tanto en su aprendizaje como en su comportamiento.
“Cuando los niños gozan de buena salud, su potencial para aprender aumenta”, apunta Anna Martin, consejera en nutrición y ciencias de la familia y del consumidor con Extensión Cooperativa de la Universidad de California.
Los niños que regularmente participan en actividades físicas que los hacen sudar y que comen un desayuno saludable llevan la delantera en la escuela y cuentan con ciertas ventajas, tales como:
aumento de la capacidad para aprender y resolver problemasaumento de la habilidad de mantener la concentración
aumento de la autoestima y del puntaje obtenido en los exámenes
mejoría en el comportamiento en el salón de clases
reducción de síntomas del estrés infantil, incluso la ansiedad y depresión
reducción en el número de días que faltan a la escuela
Las escuelas son el centro de actividades en muchas comunidades ya que comúnmente 97% de los niños y adolescentes asisten a la escuela cada día. Es por esto que muchos padres de familia y maestros desean que las escuelas ayuden a fomentar los cambios necesarios para mejorar la salud de los niños y su aprendizaje.
Las investigaciones han demostrado que los programas de actividades físicas y nutrición que han sido diseñados y puestos en práctica cuidadosamente en las escuelas logran promover comportamientos que mejoran la salud. Martin exhorta a los padres de familia y maestros a que trabajen juntos para crear en sus escuelas programas que brinden el apoyo necesario para que los niños y adolescentes estén más sanos y aprendan mejor.
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