Nota del Editor: Fotos a colores de alta resolución de los pumas y los investigadores están disponibles a través del correo electrónico. El video “b-roll” estará disponible el 21 de enero. Para más información comuníquese con Silvia Wright.
Doce días después que un puma mató a una persona e hirió a otra en el sur de California, investigadores de la Universidad de California en Davis (UCD) publicaron la evaluación científica más exhaustiva hasta hoy acerca de las complejas relaciones entre los pumas y la gente que vive en una franja urbana que sigue expandiéndose.
El reporte detalla las vidas de 20 pumas que habitan en dos mundos diferentes, uno es un popular parque estatal con muchas presas naturales pero que comparten con medio millón de caminantes, ciclistas, campistas y amantes de la equitación; el otro es una comunidad llena de árboles, donde gatos, perros, pollos, cerdos, chivos y alpacas son presas fáciles pero cuya captura podría costarles la vida.
A partir de estos detalles, los investigadores hicieron recomendaciones para ayudar a la convivencia entre los pumas y los seres humanos-- recomendaciones que deben ser muy útiles y más ahora que ha habido un incremento de encuentros peligrosos en el oeste de los EE.UU.
"Los pumas inspiran una serie de emociones que incluyen terror, admiración, cólera e incertidumbre", dijo el líder de esta investigación, Walter Boyce, director del Centro de Salud de la Fauna y la Flora de UC Davis (UC Davis Wildlife Health Center). "Esta investigación está hecha para proveer información objetiva para que la gente pueda tomar decisiones y actúe basándose en los hechos y no en sus propias emociones".
El reporte resume los primeros tres años del Proyecto Puma del sur de California, una larga investigación conducida por UC Davis para los parques estatales de California (UC Davis for California State Parks) dentro y en los alrededores del Parque Estatal Rancho Cuyamaca en el Condado de San Diego. El parque está localizado a 75 millas al sur de donde ocurrieron los ataques el pasado 8 de enero en el Condado de Orange.
El resumen fue escrito por un equipo de investigadores de UC Davis dirigidos por Boyce, veterinario e investigador de flora y fauna. Este equipo de UC Davis trabajó en colaboración con guardabosques, vigilantes y biólogos de los Parques Estatales (State Parks) y del Departamento de Pesca y Caza de California (California Department of Fish and Game). Los investigadores siguieron a 20 pumas (Puma concolor, también conocidos como leones montañosos o jaguares) por un período de tres a 27 meses, de marzo del 2001 a diciembre del 2003.
Los científicos colocaron collares con radio satélite en los animales para seguir sus movimientos y pudieron estudiar sus guaridas, los lugares donde matan a sus presas, donde buscan y esconden su comida creando así un retrato detallado individual de los animales como también una idea general de la ubicación de los pumas.
Analizando el uso del parque por parte de los humanos (dos grandes lugares para acampar, dos centros ecuestres, dos campos primitivos, y 100 millas de sendas para excursionistas), los investigadores pudieron comparar los patrones de las actividades típicas de los pumas y las personas.
Por ejemplo, constataron que los pumas de Cuyamaca eran generalmente inactivos por el día. Usualmente, salían de caza una hora y media antes del anochecer hasta una hora y media después del amanecer y frecuentemente visitaban áreas fuera del parque donde la gente mantenía animales como mascotas en corrales abiertos. Sobrevivían de la caza de venados silvestres y ovejas de cuernos grandes (cerca de Borrego Desert State Park) pero también mataban mascotas, ganado y animales de recreación.
Aunque había muchos pumas y gente en el parque, los pumas evitaban tener contacto con la gente.
Once de los 20 pumas murieron durante la investigación. Cuatro fueron baleados por amenazar o matar a animales domésticos; cuatro murieron de causas desconocidas, probablemente de alguna enfermedad. De los otros tres, uno fue muerto por otro puma, uno fue atropellado en la carretera, y el otro murió de hambre después de haber sido quemado en el incendio “Cedar Fire”.
"A fin y al cabo, la gente que vive, trabaja o juega en el hábitat de los pumas debe tomar la decisión si quieren compartir su tierra con un animal que los puede matar", dijo Boyce. "Los ataques son raros, pero no existe una garantía de seguridad. Otros estudios, como el nuestro, muestra que hay muchas cosas que podemos hacer para evitar conflictos entre la gente, los pumas y los animales domésticos. La información y la educación son claves para el equilibrio entre la los animales salvajes y la gente".
El Centro de Salud para la Fauna y la Flora de UC Davis es un programa que forma parte de la Escuela de Medicina Veterinaria en esta universidad.
Para obtener una copia de este reporte, esquemas y dibujos visite la siguiente página de Internet: http://www.vetmed.ucdavis.edu/whc/scp/mnt_lion.htm.
Para más información, favor de comunicarse
con:
-Walter Boyce, “UC Davis Wildlife Health Center, (530)
752 1401,
-Roy Steams, California State Parks, (916) 654 7538,
-Lorna Bernard, California Department of Fish and Game, (916)
653 0991,
-Sylvia Wright, UC Davis News Service, (530) 752 7704, swright@ucdavis.edu
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