Verdades y mitos acerca del moho en los alimentos
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Date: 2005-03-24

El moho que se ve en algunos alimentos puede ser parte del proceso de elaboración del producto, como en el caso de ciertos quesos importados o puede indicar que el alimento no se debe comer y debe desecharlo. Algunos tipos de moho son beneficiosos y otros, productores de toxinas, pueden causar una enfermedad.

¿Qué debemos hacer si hay moho en algún alimento? ¿Cortamos la parte enmohecida y consumimos el resto? Ana Martin, consejera en nutrición y ciencias de la familia y del consumidor de Extensión Cooperativa de la Universidad de California nos aclara la confusión.

El moho es un hongo microscópico que vive en plantas o animales. No se sabe cuántas especies de moho existen pero se calcula que pueden ser desde decenas de miles hasta tal vez cientos de miles. La mayoría de estos hongos son organismos filiformes (parecidos a un hilo). Las esporas que producen pueden ser transportadas por el aire, el agua o los insectos.

A diferencia de las bacterias unicelulares, el moho se conforma de muchas células y en ocasiones puede verse a simple vista. Bajo el lente de un microscopio, tiene la apariencia de un hongo muy fino. Las esporas dan color al moho. En el aire, las esporas propagan el moho de un lugar a otro, cual si fueran semillas de dientes de león flotando por el campo.

El moho tiene ramas y raíces muy parecidas a un hilo muy delgado. Puede ser difícil ver las raíces del moho en un alimento y pueden haber penetrado muy profundamente en el alimento. Un alimento enmohecido puede tener también bacterias invisibles a simple vista.

Las toxinas que producen ciertos tipos de moho se encuentran principalmente en cultivos de granos y de nueces pero se sabe que también pueden encontrarse en el apio, el jugo de uva, las manzanas y otras frutas y verduras.

Algunos tipos de moho deleitan a ciertos paladares al dar el característico sabor y aroma de los elegantes quesos tipo Roquefort de venas azuladas o los quesos Brie y Camembert, cuya superficie está cubierta de un moho blanco. Estos tipos de moho que se usan en la producción de estos quesos se pueden comer sin ningún peligro.

El control del moho depende mucho de la limpieza. Las esporas de moho en alimentos enmohecidos pueden propagarse dentro del refrigerador, en las toallas de la cocina y en otros utensilios.

Martin recomienda limpiar el interior del refrigerador cada cuantos meses con una cucharada de bicarbonato de soda disuelta en un cuarto de galón de agua. Enjuague con agua limpia y seque. Quite el moho visible (generalmente negruzco) en las partes de hule o goma con una cucharada de cloro disuelta en un cuarto de galón de agua.

Mantenga limpias las toallas de la cocina, esponjas y trapeadores. Si huelen mal o a húmedo, es una buena señal de que tienen moho y que éste se está propagando. Deseche cualquier artículo que no pueda limpiar o lavar.

Las molestas reacciones alérgicas y respiratorias, resultado de las toxinas que producen ciertos mohos, pueden prevenirse con un régimen de limpieza para eliminar el moho visible y detener el desarrollo del moho que no puede verse a simple vista.

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