Líder de la industria alimenticia dona suma significativa a la Universidad de California en San
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Date: 2006-03-28

La Universidad de California en Santa Barbara ha recibido un donativo de $500,000 dólares del empresario de Temple City James Jiménez para financiar programas de preparación académica para los estudiantes de kindergarten al doceavo grado en el área de Fillmore que les permitirá a más alumnos llenar los requisitos de admisión de UC Santa Barbara y de otras universidades y colegios comunitarios.

“El generoso donativo del señor Jiménez garantizará que generaciones de estudiantes del área de Fillmore recibirán el apoyo académico necesario para estar preparados para ingresar a UC Santa Barbara y otras universidades”, dijo Joseph Castro, director ejecutivo de la Oficina de Preparación Académica e Igualdad de Oportunidades de UC Santa Barbara. “James Jiménez fue uno de los fundadores de la industria alimenticia mexicana y es un ejemplo a seguir en la comunidad latina. El entiende que las inversiones que incrementan el número de estudiantes que se matriculan en la universidad son vitales para el éxito de la economía del estado”.

El donativo, un fondo de inversión caritativo, proveerá el financiamiento para un programa de preparación académica que se enfocará primordialmente en los alumnos que serían los primeros en sus familias en asistir a la universidad. Proveerá mejor consejería académica en las escuelas, ayuda con las tareas, oportunidades de tener un mentor, ayuda con becas para asistir a programas de verano, y talleres bilingües para padres que sólo hablan español.

“El proyecto Jiménez Scholars Program tomará un enfoque integral para ayudar a los alumnos a llenar los requisitos de admisión de las universidades y ayudará a proveer apoyo crucial a sus familias para que sus hijos tengan éxito”, dijo Castro.

Jiménez, hijo de un inmigrante mexicano, y el segundo de 12 hijos, nunca fue a la universidad, aunque se graduó primero de su promoción en la preparatoria Lincoln en Los Angeles y había sido admitido a la Universidad de Stanford con una beca que cubría todos sus gastos. Sin embargo, ya que su familia no podía prescindir de su salario, Jiménez tuvo que dejar de lado su ambición de hacerse médico para que sus hermanos pudieran permanecer en el colegio.

“Mi padre se ganaba la vida con un pico y una pala como un trabajador ferroviario en San Bernardino”, dijo Jiménez. “Me dijo que si estudiaba no terminaría haciendo eso”.

La reciente donación de Jiménez resalta su confianza en el poder transformativo de la educación y la necesidad de que los padres sean parte del proceso.

“Durante toda mi vida, hay personas que me han ayudado en el camino”, dijo Jiménez, hablando de su deseo de ayudar a los estudiantes del área de Fillmore a hacer realidad sus sueños. “La clave para ser parte de la sociedad ya establecida es la educación. Entre más educadas sean las personas, mejor es su capacidad para resolver los problemas”.

Desde 1990, Jiménez ha estado proveyendo becas para estudiantes de preparatoria destacados en Fillmore, la comunidad agrícola donde el y su esposa Katherine se retiraron hace 25 años. Katherine Jiménez y dos de sus hijas se graduaron de la universidad Occidental College, donde Jiménez es también un generoso donante.

La directora de la preparatoria Fillmore, Rebecca Larkin dijo que Jiménez Scholars Program “alentará y le dará esperanzas a alumnos que, de otra manera, no tendrían posibilidades de una educación superior. El señor Jiménez es un ejemplo y una inspiración para todos nosotros. Estamos honrados y agradecidos por su compromiso con nuestros estudiantes”.

A través de su extraordinaria carrera, Jiménez ha sido una persona que aprende con rapidez y quien ha dependido de su visión, tenacidad y habilidad para resolver problemas. Trabajó en una variedad de empleos—lavando platos, lijando pisos, de contador, y de maquinista—antes de convertirse en el vendedor de equipos de restaurante número uno. A los 50 años de edad, Jiménez y un socio fundaron la compañía Electra Food Machinery Inc. para crear equipos para la industria que conocían tan bien. La empresa pronto se convirtió en un líder de la industria gracias a una sucesión de inventos que ayudaron a revolucionar el negocio de la comida rápida en el país.

Con cada invento, Jiménez y su compañía hicieron la producción de la comida mexicana más rápida y eficiente. En 1975, su nueva máquina para producir enchiladas ganó un premio nacional de diseño de la revista “Food Engineering”. Le siguió un horno para hacer tortillas con un sistema quemador infrarrojo que redujo a la mitad el tiempo necesario para cocinarlas. El número de tortillas que se podían producir en una máquina en una hora aumentó de 60 a 3,000 docenas. Esta misma tecnología después fue aplicada para cocinar hamburguesas, así como un sistema de dos correas para hornear las hamburguesas y los panecillos en una sola operación.

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