Un jardín casero lleno de abundantes flores y hortalizas es deseo de muchos. Para asegurar que el suyo rinda belleza para el hogar y delicias para la mesa, siga los diez pasos a continuación que recomienda Yvonne Savio, directora del programa de jardinería "Tierra en Común" de Extensión Cooperativa de la Universidad de California.
1. Elija el mejor sitio
Investigue cuál es el mejor lugar, orientación,
tierra, etc., para el jardín, pues de esto depende
que obtenga flores y frutos en abundancia. Aunque sólo
disponga de una área pequeña, tendrá
que considerar si usará contenedores o plantas de sombra
y escoger la mezcla de tierra y frecuencia de riego.
2. Use tierra fértil
La tierra no sirve sólo de apoyo a las plantas; es
MUY importante y determina el éxito del jardín.
Si es fértil y sana, fomenta la salud de las plantas
para que produzcan flores y fruta. "Alimente" la
tierra con mucho compost y estiércol para que crezcan
bien las raíces de las plantas.
3. Cultive plantas adecuadas al lugar
Use sólo variedades de plantas apropiadas al sitio
donde se encuentra el jardín, ya sea a lo largo de
la costa, tierra adentro, en las montañas o desierto.
Si la descripción sobre la planta indica que debe tener
mucha luz (full sun), significa un mínimo de
seis horas de luz solar directa cada día, recomendación
especialmente importante a lo largo de la costa ya que la
humedad de la capa marina reduce la temperatura. Lejos de
la costa, es posible que las plantas necesiten protección
del sol de la tarde.
4. Trasplante sólo las plántulas más
saludables
No malgaste tiempo ni esfuerzo trasplantando plantas enfermas.
Escoja las más saludables que encuentre. Considere
la época del año, la profundidad a la cual trasplantarlas,
el espacio a dejar entre las plántulas y la cantidad
de sol o sombra que requieren. Agite cada cepellón
antes de plantarlo para aflojar un poco las raíces
exteriores y rasgue con el rastrillo los lados del hoyo donde
lo vaya a plantar para que las raíces no se topen con
tierra demasiado dura. Estimule el crecimiento de muchas raíces
nuevas en plántulas de tomates (jitomates) cavando
hoyos lo suficientemente profundos para que las hojas superiores
apenas asomen. Así se desarrollarán raíces
a lo largo de toda la parte del tallo que quede bajo la tierra.
5. Trasplante en la temporada propicia
Algunas plantas, como los pimientos, no se desarrollan bien
si se trasplantan demasiado pronto. Aunque quiera usted ser
el primero en su cuadra en cosechar las hortalizas, no trasplante
plántulas de cultivos de verano hasta que la tierra
se haya calentado lo suficiente, a cerca de 63 grados Fahrenheit.
Haga esta prueba para determinar si es el momento propicio
para trasplantar: si puede quedarse sentado sobre la tierra,
sin incomodarse por el frío o la dureza, ya se pueden
trasplantar cultivos de verano; si no, es demasiado pronto.
6. Aproveche los enrejados
Los enrejados permiten un mejor uso del suelo disponible al
reducir la distancia a mantener entre una planta y otra. Al
trepar el follaje, permite la llegada de la luz del sol a
lugares cercanos donde pueden crecer otras plantas. Son necesarios
para sostener algunas plantas de tomate cuyo crecimiento no
se detiene cuando adquieren cierta altura sino que siguen
creciendo sin cesar. El enrejado evita que se desplomen.
7. Planee con anticipación
Anticipe las necesidades futuras de las plantas. Tendrá
que hacer cambios en el riego de acuerdo al clima, pero siempre
debe regar hasta empapar el suelo para "enseñar"
a las raíces a que crezcan profundamente para obtener
agua. Antes de trasplantar, enriquezca la tierra con fertilizante
para dar a las plantas las mejores condiciones para su desarrollo.
Aplique fertilizante por lo menos una vez durante la época
de crecimiento para aumentar la producción de la fruta.
Si pone en práctica estas recomendaciones, al llegar
la temporada de la cosecha tendrá plantas productivas
que le darán mucha satisfacción.
8. Use el fertilizante adecuado en el momento adecuado
Antes de transplantar, mezcle muy bien con la tierra en el
hoyo un fertilizante completo (como el 15-15-15) al nivel
donde quedarán las raíces. Al ir creciendo las
plantas, aplique un fertilizante orgánico bueno, como
una emulsión de pescado. Según el producto que
compre, es posible que huela mal por uno o dos días;
algunos productos nuevos no son tan olorosos. Cuando empiecen
a florecer los tomates, aplique fertilizante otra vez para
fomentar la producción de flores y fruto.
9. Riegue de manera adecuada
Las plantas jóvenes de tomate necesitan tierra con
buen drenaje para evitar que reciban demasiada agua fácilmente,
a diferencia de las que ya alcanzaron su crecimiento máximo
y que son casi imposibles de regar en exceso. Una planta de
tomate crecida requiere varios galones de agua diariamente
en clima muy caluroso. En época de calor, las plantas
crecen mejor si de vez en cuando se les enjuagan las hojas
(incluyendo el dorso). Los hongos y otras enfermedades pueden
establecerse en sólo seis horas, por lo que debe regar
las plantas con suficiente tiempo para que el follaje seque
por completo antes de la puesta del sol. La tierra absorbe
mejor el agua y mantiene las raíces suficientemente
húmedas si el riego es lento, como se puede lograr
con mangueras de goteo o con las diseñadas para empapar
una zona.
10. Cubra el suelo con pajote (mulch)
Mantenga siempre sobre la tierra una capa de dos a cuatro
pulgadas de materia orgánica fresca, como paja y estiércol
o pajote para moderar la temperatura de la misma, retener
la humedad y evitar que brote maleza. La protección
será mejor entre más pequeños sean los
pedazos de la materia orgánica. Sin embargo, si usa
recortes frescos de césped o zacate, asegúrese
de que la capa sea delgada para que no resulte impermeable
y evite que penetre el agua a la tierra.
Muchas de las oficinas de Extensión Cooperativa de
la Universidad de California brindan asesoría e información
sobre jardinería. Comuníquese con la oficina
en su condado.
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