Para muchos jóvenes anglosajones, vivir en la sociedad norteamericana, con la creciente diversidad étnica que la caracteriza, puede ser una experiencia dolorosa y contradictoria, que puede ocasionar sentimientos de culpabilidad y prejuicios.
"A medida que la sociedad es más diversa, no podemos darnos el lujo de criar a nuestros hijos en un ambiente de aislamiento racial", precisa Pamela Perry, socióloga de la Universidad de California en Santa Cruz. "Necesitamos comprender la formación de la identidad racial en situaciones multirraciales y lo que ocurre en las escuelas que contribuye al racismo".
Perry realizó un estudio en dos preparatorias californianas. Una, suburbana, contaba con 83 por ciento de estudiantes anglosajones. La otra urbana, contaba con una variedad de trasfondos raciales y étnicos.
Perry opina que la formación de la identidad anglosajona exige a los jóvenes analizar su posición privilegiada, lidiar diariamente con sentimientos de culpa y alivio, luchar con valores personales y sociales contradictorios y aceptar el legado de injusticia racial de la nación, hecho que los estudiantes minoritarios les recuerdan de manera rutinaria.
La interacción entre estudiantes en una escuela multicultural
no es suficiente para contrarrestar los factores sociales
que apoyan el racismo, indica la socióloga. Recomienda
que se hagan reformas a las políticas escolares para
aumentar las oportunidades de que estudiantes de diversos
antecedentes trabajen juntos hacia metas comunes, en vez de
reforzar divisiones entre grupos raciales.
###

