La enorme variedad de plaguicidas y herbicidas
que ofrece el mercado facilitan la jardinería como
pasatiempo. Pero una especialista de Extensión Cooperativa
de la Universidad de California advierte que en esta época
del año es cuando más se reportan los envenenamientos
entre niños a causa del uso indebido de estos productos.
A Cheryl Willen, del Programa de Control Integrado de Plagas
de la UC, le gustaría que los amantes de la jardinería
tuvieran en mente que los plaguicidas se elaboran con un solo
fin: causar la muerte. Por eso ella urge extremar las precauciones
y mantener esos productos fuera del alcance de los niños.
Según Wilen, algunos paquetes o envases de productos
tóxicos resultan atractivos para los niños pequeños,
quienes los ingieren pensando que se trata de alguna bebida
o golosina.
“Ellos no pueden leer y como siempre andan en busca
de algo delicioso, le dan una probadita. Y puesto que el niño
es pequeño, no se necesita mucho veneno para causarle
una intoxicación grave”, recalca Wilen.
El problema es más grave cuando se transfiere parte
del pesticida o herbicida a otro recipiente, ya sea para guardarlo
como sobrante o para compartirlo con alguien, sin incluir
la etiqueta original de ese producto. Según Wilen,
eso no sólo es una peligrosa negligencia sino una violación
a las leyes que rigen el uso de productos tóxicos.
“Un pesticida jamás debe pasarse del envase original
a otro envase”, afirma la especialista. “Eso es
ilegal. De hecho, si lee la etiqueta verá que el producto
no puede distribuirse sin la etiqueta original que es en sí
un formulario legal que especifica cómo usarlo y qué
medidas de protección deben tomarse”.
De la misma forma, Wilen enfatiza que nunca debe usarse un
envase de productos tóxicos para guardar otras sustancias.
Como norma, en la agricultura se destruyen los envases vacíos;
lo mismo debe hacerse en el hogar para evitar intoxicaciones
con residuos tóxicos, según ella.
A diferencia del uso de pesticidas en campos agrícolas,
las agencias estatales no tienen control sobre el uso de plaguicidas
y herbicidas en el hogar y por lo tanto es casi imposible
precisar ni cuántos ni cómo se usan. Pero Wilen
calcula que anualmente los californianos gastan cerca de $560
millones en la compra de estos productos para usarlos en el
hogar. Según ella, eso equivaldría a cerca de
525 millones de libras de pesticidas.
Además de seguir las instrucciones al pie de la letra
al usar productos tóxicos, Wilen aconseja tener siempre
a mano el número de emergencia del Centro para el Control
de Envenenamientos: 1-800-222-1222.
Wilen y sus colegas del Programa de Control Integrado de Plagas
recomiendan alternativas al uso de productos tóxicos,
como vigilar que las plantas estén bien irrigadas y
fertilizadas para mantenerlas sanas y que puedan resistir
plagas.
También aconsejan aprender a usar métodos de
control biológico, que aprovechan la presencia de insectos
y otros animales benéficos que eliminan a los nocivos.
Mucha de esta información puede obtenerse en el sitio
web del IPM: http://www.ipm.ucdavis.edu/
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