El antropólogo Carlos Vélez-Ibáñez
fue seleccionado ganador del premio 2003 Bronislaw Malinowski
que otorga anualmente la Sociedad de Antropología Aplicada,
en base a su labor investigativa y esfuerzos para mejorar
las condiciones de vida de las comunidades latinas en Estados
Unidos.
Vélez-Ibáñez, catedrático y director
del Centro de Investigación Aplicada Ernesto Galarza,
de la Universidad de California en Riverside, hace notar dos
datos curiosos relacionados con el premio:
"Ese trabajo fue un impulso para mí, para poder
entender entonces por qué las personas migraban, por
qué se iban de un lado a otro", explicó
Vélez-Ibáñez. "Obviamente, por necesidad.
Pero me interesaba más a mí no tanto el estímulo
y las causas de migración, sino cómo de ahí
surgían comunidades estables para que las siguientes
generaciones tuvieran unas plataformas sociales en las cuales
se podían sostener".
A partir de esa investigación, Vélez-Ibáñez
se interesó en estudiar las causas y efectos de la
trasmigración y el transnacionalismo. El fue pionero
en el estudio de lo que ahora se conoce entre los científicos
sociales estadounidenses como support networks, o redes
de apoyo, el intrincado sistema que permite la ayuda mutua
de migrantes.
Vélez-Ibáñez observó que estas
redes se extendían desde Tapachula, Chiapas hasta Sacramento,
California y permitían a los aspirantes a migrantes
unirse en "asociaciones rotativas, tandas, cundinas"
y otros métodos de crear un fondo común para
costear el viaje a Estados Unidos. Algunos de ellos hacían
el viaje, mientras otros esperaban su turno para hacer lo
mismo cuando hubiese los fondos suficientes. Ese espíritu
de solidaridad, anota Vélez-Ibáñez, contradecía
el concepto antropológico que se tenía del mexicano
como individuo huraño, desconfiado y por lo tanto no
digno de confianza.
"Entonces, eso me puso a pensar que mucha de la literatura
sobre el mexicano y el latino básicamente estaba en
un error. De ahí, surgió un conocimiento o reconocimiento
del impacto de ese trabajo en la literatura tanto en economía,
de la pobreza, en estudios demográficos, de cultura,
de identidad, etcétera", afirmó el antropólogo.
"Ese trabajo enseñó, empíricamente,
que las comunidades mexicanas trabajan básicamente
bajo el valor de la confianza y de redes de reciprocidad",
agregó. Y eso lo impulsó a identificar y derribar
otros conceptos erróneos prevalecientes en la literatura
antropológica referente a los latinoamericanos que,
según él, era escrita primordialmente por antropólogos
no latinos hasta mediados de los 70. Él atribuye esas
faltas en gran parte a la barrera idiomática y cultural
de esos primeros investigadores.
"No entendían, por ejemplo, el chiste, la cábula,
que es muy importante
el doble sentido", hace notar
el antropólogo a la importancia de comunicarse al mismo
nivel de los sujetos de estudio.
Entre otros mitos, en sus estudios en México, Vélez-Ibáñez
encontró que las mujeres mexicanas no eran precisamente
apolíticas como decían los libros que les daban
poca importancia.
"Yo cuando estuve ahí, en los 70s, hallé
todo lo contrario", dice Vélez-Ibáñez
del activismo sociopolítico femenil mexicano.
"La literatura siempre mostraba al mexicano como lleno
de desconfianza, una persona desarraigada, etc., etc. Yo sin
deberla ni temerla, hallé lo opuesto. Y esa contribución
generó otros trabajos semejantes," explicó.
Por otro lado, lo producido por la mayoría de los antropólogos
mexicanos tampoco reflejaba una imagen realista, según
Vélez-Ibáñez .
"Tengo que decir que el antropólogo mexicano también
le fallaba. El antropólogo mexicano, también
por su clasismo no podía ver más allá
de lo obvio", aclaró. "Muchos de los antropólogos
mexicanos que yo conozco surgen de ese sector clasista. Entonces,
no tienen un punto de vista amplio. O se ponen a hacer estudios
tan abstractos que básicamente no les toca la oportunidad
de de veras hablar con quien deben hablar".
La labor de Vélez-Ibáñez no se limita
a explorar y documentar la actividad humana sino a encontrar
formas de mejorar la vida de los grupos que él estudia.
"Me interesa no nomás la idea de la migración
de las poblaciones y todo eso sino las crisis en las cuales
estas comunidades tienen que sobrevivir. Creo que, mundialmente,
estamos en medio de una crisis enorme, tanto de salud como
económica, política y social", afirma Vélez-Ibáñez,
quien admite que su campo de estudios a menudo contrasta con
otras ciencias sociales.
"El antropólogo siempre anda diciendo la verdad.
Y eso no les gusta", explica.
El premio Malinoswki, que Vélez-Ibáñez
recibirá en la convención de la Sociedad de
Antropología Aplicada en marzo del año próximo,
lo reconoce por su dedicación al "entendimiento
de la vida contemporánea de las poblaciones mexicana
y mexico-americanas" y sus esfuerzos por encontrar soluciones
a problemas como la educación de la niñez, vivienda,
servicios de salud, representación política
y otros problemas que aquejan a las comunidades de origen
mexicano y latinoamericano en Estados Unidos.
Vélez-Ibáñez hace un resumen de su carrera investigativa en su libro más reciente, Border Visions/Visiones de la Frontera, que fue premiado por la Asociación Nacional de Bibliotecarios de Universidades en 1977.
En años más recientes, Vélez-Ibáñez
ha centrado su atención en el desarrollo de comunidades
de origen mexicano a lo largo de la frontera entre México
y Estados Unidos, como el caso de colonias en Nuevo México.
En California, él coordinó la creación
de un programa comunitario estatal de promoción de
servicios de salud, un centro de aprendizaje de computadoras
y la Internet en Riverside, y más recientemente un
proyecto en estado embriónico en el Valle de Coachella,
en el sur de California.
Antes de integrarse a la facultad de Humanidades, Artes y
Ciencias Sociales de la Universidad de California en Riverside,
de la cual fue decano, Vélez-Ibáñez fundó
y dirigió el Centro de Investigación Antropológica
Aplicada de la Universidad de Arizona.
El premio Bronislaw Malinowski se entrega anualmente a científicos
sociales dedicados a resolver problemas humanos, cuyo concepto,
en honor al antropólogo que impulsó tal concepto.
En el pasado se han premiado tales personas de distinción
como el famoso sociólogo Gunnar Myrdal de Suecia y
Sir Raymond Firth de Inglaterra. Ibáñez será
el orador principal del evento programado para el 21 de marzo
del 2003, en Portland, Oregon.
NOTA A LOS EDITORES: Para más
información pueden comunicarse con el Dr. Carlos Vélez-Ibáñez
, (909) 787-5018, carlos.velez@ucr.edu o con Kris Lovekin,
Oficina de Información, 909-787-2495, kris.lovekin@ucr.edu
si desea obtener una fotografía del profesor Vélez-Ibáñez
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