Los tradicionales jarros, platos, ollas y cazuelas de barro que se acostumbra usar en las cocinas típicas de México y otros países latinoamericanos podrían presentar peligros para la salud de su familia, especialmente la de sus niños pequeños.
La asesora de nutrición Shirley Peterson, de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en el condado de San Luis Obispo, advierte que el esmalte usado en la fabricación de la mayoría de utensilios de barro importados suele contener plomo, una sustancia altamente tóxica.
“Esas ollas hermosas que se usan para cocer frijoles, así como otros utensilios de cerámica, podrían contener residuos del plomo que se usa en su fabricación”, indica Peterson. “Y al cocinar con estos utensilios, es posible que el plomo contamine los alimentos”.
El plomo en el sistema sanguíneo, especialmente en los niños, usualmente provoca retardación mental, problemas músculo-esqueléticos y otras anomalías; y sin el tratamiento oportuno, puede resultar en muerte.
El riesgo de contaminación es mayor cuando estos utensilios se usan para preparar o servir alimentos que contienen ácido, como platillos y ensaladas a los que se agrega vinagre o jugo de limón, o frutas y verduras como tomates y naranjas, según la especialista en nutrición.
“Estos alimentos aumentan la posibilidad de que el plomo se desprenda de las vasijas y los contamine y ese es un riesgo para su salud”, enfatiza Peterson.
Peterson está consciente de la importancia cultural de las vasijas de barro en los hogares hispanos, incluida la tendencia de cocer y freír frijoles en ollas y cazuelas de barro porque supuestamente enriquecen el sabor de las comidas.
“Sé que es algo difícil, que es una parte muy importante de la cultura. Pero hay que pensar en la seguridad de su familia”, aclaró. “No necesariamente hay que deshacerse de esas hermosas vasijas. Pero hay que pensar en maneras más seguras de usarlas”.
Para mayor seguridad, ella sugiere usar ese tipo de cerámica como objetos decorativos en el hogar.
En Estados Unidos, la causa más común de contaminación con plomo entre los niños es al ingerir partículas de pintura que se usaba en casas y edificios antiguos y que contenía esa sustancia, antes de que se identificara como riesgo para la salud.
También se encuentra esporádicamente en dulces, juguetes y baratijas fabricadas en el extranjero y que se importan clandestinamente, o que algunos viajeros las traen consigo sin percatarse del peligro que estas presentan para sus niños.
“Hay que asegurarse de que los dulces, joyería de fantasía y otros juguetitos que se compran de comercios étnicos se han importado debidamente”, agrega Peterson.
Ella hace notar que, debido al peligro que la intoxicación con plomo presenta para la niñez, los análisis para detectar esta sustancia en la sangre es parte integral de los exámenes de salud infantil.
“Si usted sospecha que sus niños han estado
en contacto con plomo, ya sea con pintura o dulces importados
de países donde se usa plomo en la elaboración
de estos productos, asegúrese de informarlo al médico
de sus hijos”, aconseja la especialista de Extensión
Cooperativa de la UC.
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