El Día de Acción de Gracias es motivo en muchos hogares para reunir a la familia a disfrutar de una rica cena. Sin embargo, a pesar de las mejores intenciones, la celebración de esta tradición estadounidense puede en ocasiones verse afectada por situaciones inesperadas.
Cathi Lamp, especialista en nutrición y asuntos de la familia y del consumidor de Extensión Cooperativa de la Universidad de California, sale al rescate con algunas soluciones sencillas para los problemas más comunes que pueden presentarse al llegar esta fecha:
“No todos pueden venir a comer a la misma hora.
¿Qué puedo hacer?”
Una solución es preparar en ollas eléctricas
de cocimiento lento los platillos que vaya a servir calientes,.
Invertir unos minutos haciendo una búsqueda por Internet
usando las palabras “holiday” o “Thanksgiving”
y “crock pot” seguramente rendirá
muchas recetas, desde bocadillos hasta postres. En cuanto
a los alimentos fríos, déjelos en el refrigerador
y sáquelos sólo en cantidades pequeñas
según los vaya necesitando. Tenga en mente la regla
de las dos horas: los alimentos no deben permanecer a temperatura
ambiente por más de dos horas. Deseche de la mesa de
servir todo alimento que haya estado sin refrigerar por más
de dos horas. Mantenga calientes los alimentos calientes (a
por lo menos 140º F) y fríos los alimentos fríos
(a no más de 40º F).
“Compré en un restaurante una cena completa
de pavo, cocida y caliente. ¿Qué hago con los
platillos calientes cuando los recoja?”
Si van a cenar antes de que pasen dos horas, recoja la comida
caliente y manténgala caliente. No es suficiente mantenerla
tibia, pues las bacterias se multiplican más rápidamente
entre los 40º y 140º F. Ponga la temperatura del
horno en casa lo suficientemente alta como para mantener la
temperatura interna del pavo y de todos los platillos a por
lo menos 140º F. Use un termómetro para alimentos
para medir la temperatura. Si tapa los platillos, podrá
evitar que se resequen.
Si pasarán más de dos horas antes de comer, saque el relleno de la cavidad del pavo y refrigere en recipientes poco profundos. No es recomendable volver a calentar un pavo entero, por lo que debe cortar la pechuga en rebanadas para poder refrigerarla. Las alas y las piernas sí pueden refrigerarse enteras. Refrigere las papas, verduras y jugo del pavo en recipientes poco profundos. Al volver a calentar el pavo y los demás platillos, asegúrese de que alcancen una temperatura de 165º F, hasta que estén bien calientes y les salga vapor. Caliente el jugo del pavo hasta que hierva. Si va a calentar los alimentos en el horno de microondas, tape los alimentos y de vuelta a los platillos para asegurarse de que se calienten parejo.
“Acabo de darme cuenta de que hornee el pavo sin sacarle el paquete de menudencias que traía dentro. ¿Podemos comernos el pavo y las menudencias sin preocuparnos?”
Si las menudencias se quedaron dentro de la cavidad durante el cocimiento del pavo, probablemente tanto el pavo como las menudencias estén en buen estado. Si el paquete que contiene las menudencias cambió de forma o se derritió por el calor, no consuma ni las menudencias ni el pavo; es posible que la carne haya absorbido sustancias químicas dañinas al calentarse el paquete de menudencias.
“El año pasado mi tía no quiso
comer pavo porque la carne cocida todavía tenía
un color rosado. ¿Se puede comer la carne de pavo si
tiene este color?”
El color de la carne de res y de aves de corral cocida no
siempre es seña segura del grado de cocimiento. La
única manera de determinar si ha alcanzado una temperatura
lo suficientemente alta es usando un termómetro para
alimentos. La carne de pavo, cerdo, res molida o ternera puede
retener su color rosado aún después de ser cocida
a más de 160º F. La carne de pavo ahumada siempre
tiene un color rosado.
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