La mejor manera de evitar que la familia se contagie con un resfriado es lavándose las manos con frecuencia.
Cathi Lamp, especialista en nutrición y asuntos de la familia y del consumidor de Extensión Cooperativa de la Universidad de California, recalca la importancia de lavarse las manos antes de comer o preparar alimentos, especialmente crudos, como la carne; después de preparar y tocar alimentos, ir al baño, estar en contacto con basura, estornudar, toser, sonarse, cambiar pañales y jugar con animales.
Frótese las manos con agua y jabón por 10 segundos; enjuáguese muy bien. El agua tibia corta la grasa mejor que la fría. Lávese bien alrededor de las uñas y en los dobleces de la piel.
"Si tiene gripe, no se toque la nariz ni los ojos, tire inmediatamente los pañuelos desechables usados, y no comparta vasos, cubiertos, cepillos de dientes ni toallas con nadie", precisa Lamp. Estas simples medidas ayudarán también a prevenir el contagio de hepatitis y disentería.
La especialista explica que cualquier jabón es bueno para lavarse las manos y que muy pocas personas necesitan usar jabones antibacteriales o antisépticos. Los jabones más suaves son mejores; los antibacteriales, perfumados o con desodorante pueden irritar la piel.
El jabón en barra generalmente no es una fuente de contagio de bacterias. "Hay quienes prefieren el jabón líquido, pero las recomendaciones de evitar el jabón en barra no tienen fundamento," indica Lamp.
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