Seguramente ha oído hablar acerca de las grasas tipo trans y se preguntará, “¿qué son estas grasas y porqué se agregan a los alimentos?” Las grasas trans se crean por medio de un proceso llamado hidrogenación, en el cual se agrega hidrógeno a aceites vegetales. Así se obtienen grasas y aceites para freír que son muy útiles para la industria de los alimentos, puesto que ayudan a mejorar la perdurabilidad, el sabor y la textura de los productos. Sin embargo, investigaciones recientes han indicado que este tipo de grasas pueden ser nocivas para la salud.
“Hay investigaciones en curso para determinar la cantidad de grasas trans que resulta dañina a la salud. Mientras tanto, la recomendación actual es mantener el consumo de grasas trans a un nivel mínimo”, precisa Dorothy Smith, consejera de nutrición y de asuntos de la familia y del consumidor de Extensión Cooperativa de la Universidad de California.
¿Por qué son dañinas las grasas trans? Porque elevan el colesterol ‘malo’, conocido como “LDL”, por sus siglas en inglés, y reducen el colesterol ‘bueno’, conocido como “HDL”. Las grasas trans aparentemente aumentan también los niveles de triglicéridos en la sangre y afecta la habilidad de las venas de dilatarse, incrementando el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón. Por esto se considera que las grasas trans son más dañinas para el cuerpo que las grasas saturadas.
Las grasas trans en la alimentación. Algunos alimentos, como la carnes de res, puerco, cordero, así como la mantequilla y la leche, contienen de manera natural cantidades pequeñas de estas grasas hidrogenadas. Sin embargo, la mayoría de las grasas trans en nuestra alimentación provienen de alimentos procesados preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados. Entre las fuentes más comunes están: algunas margarinas y la grasa para cocinar conocida en inglés como shortening; las mezclas preparadas para pasteles y panecillos; las mezclas para hacer sopas; los pasteles, galletas, galletas saladas, donas y otros productos de repostería; y los bocadillos fritos como las papitas y hojuelas de maíz fritas.
Cómo evitar comprar alimentos que contengan grasas trans. Lea siempre la etiqueta de datos sobre nutrición (Nutrition Facts Label). Desde enero del 2006, la ley exige que esta etiqueta incluya los gramos de grasas trans que contiene cada porción. Esta información está disponible justo debajo de la información acerca de las grasas saturadas en la etiqueta de datos sobre nutrición.
Otra manera de lograr evitar comer grasas trans es leer la lista de ingredientes de los alimentos. Tenga en cuenta que hay varios nombres para estas grasas. Si la lista incluye ingredientes como: shortening, partially hydrogenated vegetable oil (aceite vegetal parcialmente hidrogenado) o hydrogenated vegetable oil (aceite vegetal hidrogenado), el alimento en cuestión contiene grasas trans. El contenido es mayor si estos componentes se encuentren al inicio o cerca del inicio de la lista de ingredientes.
¿Qué es más saludable, la margarina o la mantequilla? El debate continúa. Aunque las margarinas tienden a contener más grasa trans que la mantequilla, la cantidad total de grasas trans y grasa saturada en la mayoría de las margarinas es menor que en la mantequilla. La mantequilla, además de contener bastante grasa saturada, también contiene colesterol. Por eso la mayoría de los investigadores prefieren las margarinas, especialmente las cremosas, en las cuales los aceites líquidos ocupan el primer lugar en la lista de ingredientes.
Para cuidar de su salud, ¡evite comer grasas trans! El tiempo que invierte leyendo las etiquetas de nutrición y la lista de ingredientes bien vale la pena.

